¿Por qué estamos en contra de la nueva ley del ISSSTE?

Mayo 17, 2008

PETRÓLEO MALDITO (2a parte)

Por José Luis Hernández Jiménez (2ª. Parte)

Ahora que fue presentada oficialmente ante el Senado, la iniciativa para discutir y aprobar en su caso, la llamada reforma energética, se sigue gritando “¡No a la privatización de PEMEX!”. El Presidente Calderón lo dijo y su principal oposición también. El resto afirma cosa similar. Y si dicen lo mismo, ¿por qué se pelean, qué se traen?

Quizá, de la misma palabra, entienden cosas diferentes. Según el tumbaburros o sea el diccionario, “privatizar” significa “vender un bien público a un particular (s)”. Por lo tanto, “privatizar PEMEX” quiere decir vender PEMEX a un particular (s).

En el texto de dicha iniciativa no dice que se va a vender PEMEX a un particular (s). Incluso se subraya que no va a ser así. Por lo tanto, oficialmente, la paraestatal no se va a privatizar. ¿Entonces para qué tanto brinco – de la oposición – estando el suelo tan parejo?

En mi anterior colaboración recordé, lo que recientemente informó la revista Proceso, en el sentido de que en gran medida PEMEX ya está privatizado, por otras vías, sin necesidad de vender dicha paraestatal a algún particular, por ejemplo, quitándole funciones directas a esa empresa y creando otros organismos “que no son PEMEX”.

Hagamos memoria, mis estimados cuatro lectores. Dije, con algunos detalles, cómo se había entregado PEMEX, en 1976 – 1982, a un particular, a un contratista, Jorge Díaz Serrano, socio de una compañía norteamericana, encabezada por otro Jorge de apellido Bush. Dando así el banderazo de salida al proceso de privatización.

Para 1992 gobernaba el país un grupo (muchos de sus integrantes hoy se dicen de “izquierda” ¡imagínense!) encabezado por Carlos Salinas de Gortari. Luego de deshacerse de Joaquín Hernández Galicia, alias La Quina – dirigente del sindicato de trabajadores petroleros, gran benefactor directo de muchos de ellos y uno de los líderes sindicales más corruptos y aprovechados – dicho grupo reformó la Ley Orgánica de PEMEX para reestructurarlo en “un órgano corporativo” con sus cuatro “organismos subsidiarios”: PEMEX Exploración y Producción, PEMEX Refinación, PEMEX Gas y Petroquímica Básica y PEMEX Petroquímica. Estas subdivisiones significaron otro gran empujón hacia la privatización de las funciones de la paraestatal.

Si tomamos en cuenta este proceso que inició hace treinta y dos años, lo que ahora se presenta como reforma energética, solamente sigue la secuencia de aquel proceso. Se va a encargar de los “detalles”.

Pues ciertamente, viendo con lupa, tal iniciativa no dice que PEMEX se va a privatizar. No necesita decirlo. Aquel proceso está muy avanzado. En este sentido, el reclamo de no `privatizar…está desfasado. Quienes lo hacen llegaron tarde con su reclamo. Cuando inició este proceso, en 1976, ¿en dónde estaban? Muchos estaban del otro lado.

Lo que hay que ver, es si lo que se propone como va a servir para fortalecer a la principal empresa del país. Con lo que anuncia el Presidente ¿PEMEX evita el peligro de quiebra, vuelve a ser una de las principales empresas de su tipo en el mundo, va a terminar con su corrupción, va a dejar de ser la “caja grande” de los gobernantes en turno y, sobre todo, ahora si va a beneficiar a su propietario, el pueblo mexicano?

¿Otorgando autonomía financiera y de gestión a esa empresa la va a hacer fuerte y poderosa? Aumentando a 15, o sea cuatro mas e independientes, el número de Consejeros administrativos, ¿PEMEX va a dejar de ser como una tortuga en eso de resolver sus resolver internos? ¿Contratando empresas especializadas, que “acompañen” a la empresa en diferentes rubros ¿PEMEX va a realzar en 20 años lo que hoy tarda 70 años? ¿Qué medidas concretas se van a tomar para garantizar que haya transparencia y rendición de cuentas y sin castigar a los culpables de las deficiencias existentes? Crear los “bonos ciudadanos” , como títulos de crédito, para que cualquier mexicano pueda ayudar a la empresa “prestándole”, para que salga del hoyo en que la metieron las administraciones priistas principalmente, ¿no es lo mismo que aquella ocurrencia de AMLO, en 1996, de hacer “una colecta nacional para comprar PEMEX”? (ocurrencia que fue calificada de absurda por Heberto Castillo pues dijo éste “cómo el pueblo va a comprar lo que ya es suyo?”.

Esto es lo que hay que responder y presentar opciones concretas. Si los que se oponen a todo (ha de ser porque suponen que todo está bien), incluso a la discusión, no presentan opciones, el resultado es que se marginan de la discusión y, con ello, de la posibilidad de influir en el sentido que se desee. Entonces, dos partidos, PAN Y PRI, van a aparecer como los autores de la reforma, dizque reforma. Que conste.

Por mi parte insisto en que urge nacionalizar esa industria, garantizando que los beneficios no sean para unos cuantos, como ha sido, sino para el pueblo mexicano.

Quizá sea necesario recordar que el petróleo crea riqueza en donde se industrializa y se consume. Por ejemplo, México saca su petróleo del subsuelo y lo vende como desaforado a diversos clientes, en especial a EU. Éste guarda una parte del crudo que compra, otra parte la industrializan y luego venden lo producido. Y se hacen más rico.

Acá es al revés. México, saca su petróleo en grandes cantidades y lo vende al exterior. Y ¡oh paradoja, siendo dueños de grandes yacimientos petroleros, nos hacemos mas pobres!. De pilón, aquellos nos venden industrializado – mucho más caro por supuesto - lo que nosotros les vendemos mucho más barato.

Entonces, nacionalizar PEMEX significa ya no exportar tanto petróleo, industrializarlo aquí, consumirlo aquí, para que nos beneficiemos aquí. (Hay que acudir, para informarnos mas, al Foro que, sobre el petróleo, se llevará al cabo los días 17 y 18 de abril, por las mañanas, en la Cámara de Diputados.

México D. F. a 9 de abril del 2008

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